El Grito Pelado, un Idioma Universal
¿Dónde forjaste tu pasión?
El debut de Argentina nos hizo volver a raspar la garganta y todavía nos dura la vibración en el pecho. La Selección metió un contundente 3 a 0 en su debut en este mundial 2026 y volvió ese abrazo sagrado. Y ahí, en cada uno de esos goles, apareció de nuevo el impulso primitivo: el grito pelado, ese que sale desde la panza y que no se puede ensayar.
El puente con tu historia
Para quienes el fútbol les sea ajeno, tal vez les puede llamar la atención que nos desborda tanta euforia por once fieras corriendo atrás de una pelota. Pero la respuesta no está en la pantalla del televisor, ni en los millones de dólares que alguien ganará, ni en la táctica del técnico; es que el «grito pelado» es un idioma universal que todos conocemos, solo que cada persona lo vive con códigos diferentes.
Para nosotros, el fútbol es uno de esos hermosos pretextos donde surgió ese divino y liberador grito sagrado, tanto como cuando en carnaval lograbas esquivar un bombazo de agua, o cuando salías ileso de una aventura peligrosa, o cuando te tirabas por la barranca y ganabas la carrera en el carrito de rulemanes.
Cuando la euforia sale sin pedir permiso y estábamos gritando con la pasión que aprendimos en esa otra escuela que quedaba fuera de casa y fuera del colegio: la escuela de la libertad, la vereda y el campito, no estábamos solos en el living, estábamos acompañados más que nunca, estábamos acompañados con nosotros mismos, con nuestra autenticidad, lo más genuino de nosotros.
Por eso, hoy que estamos con la alegría a flor de piel, te invitamos a elegir tu propia aventura de la infancia.
Elegí tu propia aventura: ¿Qué camino tomaste vos?
CAMINO 1: El río, la caña de mojarritas y la bici.
Para los que su libertad olía a agua de río o de arroyo. Esas tardes de pedalear sin rumbo con la latita de carnada, el corcho flotando y el silencio de la espera entre amigos. Si te criaste en la orilla, ¡este es tu lugar!
CAMINO 2: La casa de campo de los abuelos o de esa amiga.
El crujir de las tranqueras, andar a caballo «en pelo», subirse a los árboles a comer fruta fresca directamente de la rama y tomar la leche con pan casero al caer la tarde. Si tu infancia tuvo olor a pasto seco y galope, elegí este destino.
CAMINO 3: El grito en la vereda, el «pan y queso» y la número 5.
Para los que se criaron midiendo los pasos taco y punta, pidiendo grasa de pella en la carnicería, esquivando al caballo del campito y volviendo a casa con las rodillas sucias. Si el potrero fue tu escuela, salí a defenderlo.
CAMINO 4: El elástico, la rayuela y el cordón de la vereda.
Para las que dominaban la cuadra con una tiza en el bolsillo, saltando el elástico hasta el cuello, jugando a las escondidas cuando bajaba el sol o sentadas en el cordón compartiendo secretos. Si tu living fue la vereda, tu voto está acá.
CAMINO 5: Otros, ¿Tu infancia tuvo otra mística? ¿Fueron los techos, las hamacas de la plaza o las tardes de club? Elegí este camino y contanos tus propios códigos en los comentarios.
Acá se ven los pingos: ¿Tu barrio o el vecino?
Queremos escribir y filmar distintos barrios y pueblos. La elección debería ser tuya… ¿La aceptás o se la entregás a otro barrio? Si gana tu lugar, todos sus votantes tendrán un premio especial…
Premio para todos los votantes del Barrio / Pueblo ganador:
Como la identidad de un lugar se construye entre todos, queremos que tu participación sume por partida doble. Si tu barrio o pueblo resulta ganador, todos los vecinos que hayan sumado su voto tendrán un beneficio directo: podrán acceder a una nota exclusiva para dar a conocer un emprendimiento familiar, o bien aprovechar un 2×1 publicitario para difundir un proyecto propio e invitar a otro comercio amigo de la zona a sumarse. Es una oportunidad de oro para traccionar en red, darnos una mano entre vecinos y hacer visible el esfuerzo del barrio.
Entonces, quien demuestre mayor potencia, empuje y ganas, y quien elija con autoridad, dirigirá el rumbo de esta sección. Los que queden después, irán teniendo su momento según el orden de la votación. Queremos medir donde hay más interés en mostrar su identidad de crianza.
¿Cómo participar?
El que se la juega de verdad, cuenta y comparte
Todos tuvimos infancia y sabemos bien que poner solamente el «Me gusta» es como mirar el partido desde la ventana. Si recordás cuando te raspaste las rodillas y sentías emoción cuando jugabas con tus amigos, entonces tu pasión sigue viva. ¡Así que nada de corazoncito!
Jugate con esa pasión en revista KU, esa pasión que no prescribe:
Hacé el «grito pelado» virtual: Recordá a ese amigo, a ese primo o al dueño de la número 5 con el que compartías el barro. Nombralos acá abajo para traerlos a la memoria (¡siempre con códigos de potrero y buena leche, cuidando a los amigos y sin quemar a los vecinos!).
Defendé tu Barrio: Decinos el nombre de tu barrio o de tu pueblo. Contanos esa anécdota que pasó en tu campito o en tu vereda.
Desde Revista KU, abrimos la cancha invitando directamente a Néstor Limer (de Bernal), con quién desde hace décadas decíamos de escribir un libro (algo habrá que contar!) y a mi prima Laura Martinelli (también de Bernal). Mientras publico esta propuesta, iré invitando a más personas…
Ahora te toca a vos! Bernal ya tiene 2 votos y se va posicionando como próximo candidato. Y a vos, ¿quién te falta en esta lista? ¡Traelo y que escriba en los comentarios, que diga que camino tomó, en que barrio lo forjó y cual es el suyo actualmente!
¡Entrá ya mismo a nuestro Instagram @revistaku, comentá cuál es tu pueblo o barrio, compartilo con tus amigos y familia, y veamos cuántos somos! Mandale esta nota a los que se embarraron, pescaron o cabalgaron con vos en aquellos años para que tu barrio sea el ganador y vayamos a contar su historia.
Un empujoncito para ganarle a la timidez (Tip de Potrero):
Si tenés el recuerdo vivo en la cabeza pero te da un poco de vergüenza escribir o sentís que no te va a salir lindo, ¡hacé una trampita y usá la Inteligencia Artificial! Entrá a cualquier chat de IA y decile con tus palabras: «Ayudame a escribir un comentario corto para una revista sobre cuando yo era chico en mi pueblo…». Vas a ver cómo la tecnología te ordena tu propia historia para que la puedas pegar acá abajo. ¡No hay excusas! ¡Los leemos!