Día del Niño: un viaje a nuestra propia infancia

Difundilo con amor

 

El Día del Niño

No es solo una fecha marcada en el calendario. Es una invitación a detenernos, mirar hacia adentro y reencontrarnos con ese niño que sigue viviendo en nosotros. Ese que, aunque nuestro cuerpo y pensamiento hayan cambiado, todavía sueña sin límites, cree en la magia, se ríe hasta doler la panza y ve el mundo como un lugar lleno de aventuras por descubrir.

A veces, basta el olor de un jazmín, el sonido de una canica rodando o el sabor de una comida de la infancia para recordarnos que ese niño nunca se fue. Está ahí, guardando cada segundo vivido, esperando que volvamos a jugar, a imaginar y a sentir con la misma intensidad de antes.


Cómo nació esta celebración

La idea de dedicar un día especial a la infancia surgió para recordarnos la importancia de cuidar, proteger y celebrar a los más pequeños. En la Argentina, desde hace décadas, agosto se convirtió en el mes elegido para llenar de sonrisas y abrazos a nuestros chicos.
Actualmente lo festejamos el tercer domingo de agosto, y este año la fecha cae el 17 de agosto.

Más allá de los cambios de día a lo largo de la historia, lo esencial se mantiene: es un momento para que cada niño se sienta importante, querido y valorado.


¿Se celebra igual en todo el mundo?

No. Cada país tiene su propia forma y su propia fecha. En algunos lugares se conmemora en junio, en otros en noviembre, y en otros en días ligados a su cultura. Pero en todos lados la esencia es la misma: poner en el centro a la infancia, recordando que es el momento más puro y valioso de la vida.


 

¿Qué es ser niño?

Ser niño es mirar con ojos curiosos, inventar mundos con una caja de cartón, convertir un palo en una espada o un mantel en una capa de superhéroe.
Es vivir el presente con intensidad, sorprenderse por lo pequeño y emocionarse por lo simple. Es confiar, soñar y creer que todo es posible.


 

Regalos que van más allá de lo material

Claro que un juguete siempre despierta alegría, pero también podemos regalar algo que quede grabado en el corazón:

  • Un paseo por un lugar nuevo.
  • Un picnic en el parque.
  • Una tarde de juegos en familia.
  • Cocinar juntos su comida favorita.
  • Ver una película abrazados en el sillón.
  • Un viaje corto a un lugar que no conozcan.

Las experiencias se transforman en recuerdos que acompañan para siempre.


 

Una invitación para todos

Este Día del Niño, regalemos tiempo, atención y cariño. Miremos a los ojos a nuestros hijos, sobrinos, nietos o a cualquier niño que tengamos cerca, y recordemos que su mundo es también el nuestro.
Y mientras lo hacemos, no olvidemos abrazar a ese niño que aún vive dentro nuestro, porque cuidarlo es también cuidar nuestra alegría.


 

Feliz Día del Niño.
Que la risa, la curiosidad y la ternura sigan guiando nuestros pasos… hoy y siempre.


 

Agradecemos especialmente la colaboración de:

 

Comercios Varios

 

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Paseos y Restaurantes

 

Arte & Educación

 

 

 


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