Tango: el abrazo que habla sin palabras (La Casona de Bellos Aires)

Difundilo con amor

El tango no se aprende, se vive

Más que un baile, una forma de sentir que nació en los arrabales y hoy sigue latiendo en cada abrazo.

por reCreo club

No hay que saber de pasos ni de técnica. El tango nace en un rincón del alma, donde la nostalgia se vuelve música y los recuerdos se abrazan con el cuerpo. Algunos dicen que es triste, otros que es intenso. Pero en el fondo, el tango es eso que sentimos cuando algo nos toca sin aviso.


De los arrabales al corazón del mundo

Antes de volverse símbolo nacional y patrimonio de la humanidad, el tango fue susurro de arrabal, mezcla de lenguasy costumbres en una Buenos Aires que se desbordaba de inmigrantes, soledades y sueños sin cumplir.
Nació a fines del siglo XIX, en los barrios bajos del sur porteño —como San Telmo, La Boca y Barracas— entre conventillos y patios compartidos, donde vivían inmigrantes italianos, españoles, afroargentinos, criollos y gente sin tierra pero con ganas de hacerla propia.

 


Un sonido que mezcló mundos

Mientras Europa crecía en industrias y guerras, aquí se estaba gestando algo único. En el Río de la Plata, al ritmo de la milonga campera y el candombe africano, con guitarras criollas, violines inmigrantes y bandoneones alemanes, el tango fue tomando forma. Primero instrumental, luego cantado, luego bailado. Siempre sentido.


La voz de los que no tenían voz

 Era la música de los que habían perdido su tierra y buscaban una nueva. De los que hablaban poco porque la vida dolía. El tango les dio una voz y una forma de abrazarse en medio de la soledad.
Su danza, íntima y contenida, parecía un diálogo silencioso entre dos cuerpos que se sostenían. En cada paso, una historia; en cada pausa, una emoción.


Poesía de barrio y corazón

En sus letras hay lunfardo y poesía. Amores imposibles, madres ausentes, amigos del barrio, cafés de madrugada. Aunque el mundo cambió, el tango quedó. Porque nos sigue diciendo algo verdadero: que sentir está bien, que recordar no es debilidad, que bailar puede ser un modo de sanar.


El tango hoy: presente y comunidad

En pleno siglo XXI, el tango sigue vivo. No solo en espectáculos para turistas, sino en espacios como la Casona de Bellos Aires, en Almagro, donde la gente vuelve a abrazarse, aprender y descubrir que el tango no es pasado: es presente.
Este centro cultural ya ofrece clases de tango y otras actividades artísticas. Cree que el arte tiene que estar al alcance de todos, que la cultura no es un lujo, sino una necesidad.


Una historia que sigue latiendo

 

El tango nació de la mezcla. De lo roto, de lo buscado, de lo imposible. Y por eso nos representa tanto. Está en nuestra sangre, aunque no lo sepamos.
¿Y vos? ¿Te animás a sentir el tango en vez de bailarlo? Te esperamos en la Casona de Bellos Aires, donde el tango vuelve a ser ese abrazo que nos une.


La Casona de Bellos Aires

 


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